Supuesto clan de sacerdotes que abusó, al menos, de un menor está cerrado ~ fabioHD

Supuesto clan de sacerdotes que abusó, al menos, de un menor está cerrado

ciREDACCIÓN INTERNACIONAL.- La parroquia de los Romanones, el supuesto clan de sacerdotes que abusó, al menos, de un menor en Granada, está cerrada. “Hace días que
no se ve a nadie por aquí”, dicen los vecinos. “Y es raro”, continúan, “porque son unos curas muy activos que hacen barbacoas en el patio con los jóvenes y la gente del barrio”. Y es que, varios de sus miembros están siendo investigados por el juzgado de instrucción 4 de Granada como los presuntos autores materiales de los abusos sexuales denunciados por un joven de 24 años, que supuestamente comenzó a sufrir cuando tenía 13 y hasta la mayoría de edad.

Unos abusos que tras ser conocidos por el papa Francisco provocaron que el máximo responsable de la Iglesia llamara al joven hasta en dos ocasiones para pedirle perdón. La investigación judicial se centra en 12 personas (diez religiosos y dos seglares) que al parecer formaban el llamado clan de los Romanones, cuyo epicentro estaba situado en la parroquia San Juan María Vianney, en el barrio del Zaidín.

Este clan, cuyo nombre proviene de su supuesto líder, responsable de esta parroquia hasta hace unos meses, son propietarios de varias viviendas en el área metropolitana y la provincia de Granada, según la web Religión Digital, que destapó el caso.

Sus miembros, contarían con bastantes recursos económicos e incluso pasaban temporadas en un piso de una localidad costera granadina. El número de víctimas que habría sufrido abusos por parte de estos presuntos pederastas no está aún determinado, aunque algunas fuentes señalan que el denunciante habló en su declaración de otras posibles víctimas. “El dinero se veía”, dice uno de los vecinos cuyo edificio comparte medianería con la iglesia, “porque aquí no escatimaron en gastos y han estado haciendo reformas constantemente”.

La casa del párroco, pegada a la iglesia, también estaba cerrada a cal y canto esta mañana. “Se han ido o están escondidos”, explicaban los comerciantes de un establecimiento cercano. En lo que todos coinciden es que el cura “es un hombre correcto, pero muy seco, bastante altivo”, explica el padre de dos niñas que recibieron el bautismo en esta parroquia. “Fíjate cómo era”, añade otro, “que teníamos unas parras plantadas en la pared que por un lado daban a su muro y nos hizo quitarlas porque no le gustaba que algunas ramas volcarán al terreno del patio de la iglesia”.

En esta casa vivían al parecer varios de sus miembros, aquí era donde hacían las barbacoas y donde supuestamente se cometieron una parte de los abusos. El joven que denunció el caso habría señalado directamente a tres sacerdotes, según los primeros datos, como presunto autores materiales de los abusos. Aunque, esta mañana Santiago Pérez, subdelegado del Gobierno, ha dicho que la cifra podría ascender “a cuatro denunciados”, a los que habría que sumar los posibles encubridores.

Entre los nombres que se barajan está el de un importante miembro de la curia diocesana, que también guarda relación con la parroquia San Juan María Vianney.

La iglesia de arquitectura moderna y dimensiones generosas era una de las que más vida tenía en el barrio, pese a su corta edad, unos diez años. “La montaron porque tenía dinero de Barcelona”, dicen los vecinos.

El caso es que todo lo que construyeron está ahora vetado para sus feligreses. Todo menos su página web, donde además de apartados tan diversos como matrimonio y familia o infancia hay todo tipo de reflexiones en un blog. Uno de los post del 12 de enero de 2010 titulado ‘El paraíso día a día’ comenzaba con frases tan llamativas como “Cuando Adán y Eva probaron el fruto prohibido, no fue la desnudez de sus cuerpos lo que tenían que ocultar sino la vergonzosa traición hecha a quien les había ofrecido la amistad más sincera”.

Además, en este blog se ofrece una visión de algo tan actual como el cibersexo, donde se explica que “La satisfacción que da una sexualidad integrada y armónica no tiene precio, pero hace falta personas que quieran buscarla”. La justicia también es otra de las reflexiones. Así, bajo el título ‘La justicia viene de Dios’ su autor habla de que “la ley pasa por ser de modo extraño el código moral de nuestra sociedad contemporánea. Confieso que resulta muy tentadora la ley, quien la tiene de la mano cree poder sentirse seguro.

“La seguridad que los demás no nos dan nos la da un buen código de preceptos que aquilatan la verdad y regulan la vida humana”. Todo ello para terminar con que ‘La justicia de Dios no condena al humilde y al perseguido, a pesar de su mal. Su justicia redime, nos saca del abismo de la soledad y la desconfianza, y del abismo del pecado mismo, causa de todos los males’.

Fuente: 20minutos.es
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