Cómo sanar la huella del abandono? ~ fabioHD

Cómo sanar la huella del abandono?

pareja rompimientoEl abandono es dejar sin atención o cuidado a una persona, retirarse de un lugar, renunciar a hacer algo que se inició y, en el caso de los padres, tiene distintas caras: cuando uno de ellos termina la relación de pareja y sigue viendo a sus hijos, cuando la pareja tiene muchos conflictos de los cuales los hijos son testigos y se sienten
divididos -con el dilema de ¿a cuál de los padres se debe ser leal?- o cuando simplemente uno de los padres un día, sin decir nada, se va y no vuelven a saber de él.

Si se ha vivido esta experiencia lo mejor es buscar un terapeuta que pueda apoyar y brindar soporte para atravesar por esa situación. No obstante esta recomendación, se debe identificar el tipo de abandono, qué se siente y reconocer a las emociones como naturales e inherentes al ser humano, así como detectar sus distintas manifestaciones: ira, tristeza, amor, alegría y miedo, básicamente.

Para superarlo, es necesario vivir un duelo, el proceso emocional que sigue tras  una pérdida. En esta etapa se siente primero la negación y la esperanza de “esto no está pasando”, “todo se va a solucionar”, “va a regresar”, etc. Lo que sigue es ira y tristeza; en el plano físico la ira se siente en la nuca, se tensa el cuello, la espalda alta, la mandíbula y se manifiesta como rechinido de dientes o contractura de la mandíbula. Generalmente, el comportamiento es de irritación, mal humor y/o dolor de cabeza.

La tristeza se puede manifestar como una opresión en el pecho y puede ser evidente ver el pecho hundido y los hombros rotados hacia el frente, la sensación es de desgano, sueño y deseos de llorar sin una razón aparente.

Un factor de ayuda para atravesar esta situación es contar con una persona que tenga una imagen de autoridad, respeto y confianza que nos escuche y con quien se tenga la oportunidad de expresar los sentimientos de ira y tristeza, sin que necesariamente nos aconseje, sino que solamente nos permita expresar libre y abiertamente lo que sentimos y experimentamos a partir de lo sucedido.

Esta persona puede ser un familiar, un amigo o un maestro, lo ideal es que sea una figura de confianza que nos entienda sin juzgarnos y que sepa guardar nuestros secretos, sin calificar si es bueno o malo lo que sentimos… así lo vivimos y ya.

Para liberar la ira, algunos ejercicios que pueden ayudar son golpear una almohada o el colchón y gritar fuerte. Nunca superficies duras, no debemos lastimarnos físicamente, el objetivo es expresar lo que se siente, incluidas maldiciones y malas palabras. Lo que seguirá de la ira es el llanto, ambas emociones van juntas y una le da salida a la otra, por lo que si se llora mucho, lo que sigue es la expresión de la ira y así sucesivamente.

Nadie nos hace felices si no aprendemos a serlo con lo que somos y tenemos, nadie es responsable de nuestra vida y nuestras decisiones, sólo nosotros mismos. Podemos perdonar y seguir nuestra vida o estancarnos sin soltar el dolor, en cuyo caso el sufrimiento durará hasta que se pueda liberar. Podríamos perder mucho tiempo dando vueltas sin llegar a nada. Aprendamos a soltar, llorar, gritar, liberar y ser libres, para aprender también de nosotros mismos.

– Doctor Jorge Luis Estévez Chavarría, psicoterapeuta Gestalt

Colaboración Fundación Teletón México
“Sé responsable de tu destino”
celeste@teleton.org.mx
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